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Artista

Georg Baselitz

Deutschbaselitz, 1938

Georg Baselitz, cuyo nombre real era Hans Georg Kern, nació en 1938 en Deutschbaselitz, un pueblo pequeño próximo a Dresde donde su padre era maestro de escuela. En 1945, al finalizar la Segunda Guerra Mundial, la Alemania oriental cayó bajo control soviético y al padre de Baselitz, que había pertenecido al partido nazi, ya no se le permitió enseñar. Entonces, encontró un trabajo relacionado con la recogida de basura. De niño, Georg Baselitz se vio profundamente afectado por las experiencias que vivió en los años de la guerra y la posguerra, por la impresión que le causó ver la ciudad de Dresde bombardeada intensamente, las oleadas de refugiados y su existencia bajo diferentes regímenes políticos y en situación de pobreza. Fue un tío suyo quien le abrió los ojos al arte, y en 1956 comenzó a estudiar en la Academia de Bellas Artes de Berlín-Weißensee (Berlín oriental). Pero solo dos semestres después fue expulsado a causa de lo que se denominó “inmadurez sociopolítica”. Baselitz se marchó entonces a Berlín occidental, donde reanudó su formación artística.

En esa época visitó exposiciones como La nueva pintura americana, en Berlín, y la documenta II de Kassel, organizadas en 1958. En los años siguientes fue a Ámsterdam y a París para explorar el arte clásico y moderno. En sus manifiestos Pandemonium, publicados a comienzos de la década de 1960, elaboró una crítica de la obra del dramaturgo, ensayista y actor de vanguardia Antonin Artaud. La primera exposición individual de Baselitz, que tuvo lugar en la galería Werner & Katz, en Berlín Occidental, provocó un sonado escándalo cuando un fiscal confiscó dos de los cuadros expuestos, considerándolos “inmorales”, hecho que tuvo una gran repercusión en la prensa. En 1965, a pesar del intenso rechazo público que generaban sus obras, Baselitz obtuvo una beca de seis meses para vivir y estudiar en Villa Romana, en Florencia. Al regresar a Berlín, comenzó a trabajar en la serie que se convertiría después en Los Héroes, que finalizaría en 1966. Incluso durante sus años de estudiante, Baselitz se negó a adoptar una posición ideológica o dogmática clara. Pensaba que el futuro del arte no residía ni en la denominada abstracción “internacional” ni en el realismo “socialista”

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